Opinión

Provincias que deben cambiar de nombre por Rafael Peralta Romero

Voces y ecos

RAFAEL PERALTA ROMERO
rafaelperaltar@gmail.com

Especial para Quisqueyaseralibre

Dieciocho provincias dominicanas – más de la mitad- llevan igual
nombre que su municipio cabecera, lo cual ha generado la falsa
percepción de que provincia es la ciudad principal, donde
funciona la Gobernación, el Tribunal de Primera Instancia y otras
dependencias estatales.
Por igual, hay confusión para citar la capital provincial y
diferenciarla de una demarcación mayor, que abarca los demás
municipios que constituyen la provincia. Resulta incómodo y
poco práctico que las provincias hayan sido denominadas del
mismo modo que uno de sus municipios.
El uso del vocablo ascenso, empleado cuando se crea una
provincia, aplicado al municipio que pasó a ser cabecera, es una
muestra de que muchos creen, entre ellos autoridades, que un
municipio, por ejemplo San José de Ocoa, fue “ascendido” a
provincia. Refuerza esta ilusión el hecho de que la nueva división
coincide en nombre con el municipio.
No es extraño leer comunicados y declaraciones de prensa en
los que representativos de un municipio solicitan al Congreso
“elevarlo” de categoría. Se ignora muy frecuentemente que una
provincia es la suma de varios municipios y distritos municipales
y que ninguno pertenece a otro, sino que todos forman la
provincia.
Cada municipio cuenta con su gobierno local y -lo más
importante- con sus elementos de identidad, entre ellos su
gentilicio. De modo que quien es yumero no es higüeyano ni los
sancheros son samaneses ni los tamborileños son santiagueros nisantiaguenses.

De igual modo, los sabanalamarinos no son
hatomayorenses.
Tenemos dieciocho provincias en la engorrosa situación de
llamarse del mismo modo que el municipio principal. La
provincia es un ente jurídico, pero no popular, dispone de muy
poca capacidad para aglutinar a sus habitantes. Es casi una
fantasía. Lo que la gente evoca es su municipio, allí reposan sus
vínculos entrañables: su acta de nacimiento, partida de
bautismo, su educación básica, sus amigos de infancia.
Cuando se añora a La Vega o La Romana, en ningún caso se
piensa en la provincia, sino en el municipio. Cuando se dice que
“los veganos son buenos todos” no se incluye a jarabacoenses ni
constanceros, aunque esos municipios formen parte de la
provincia La Vega, mas no del municipio.
En 1952 fue fundada la provincia Salcedo, formada por los
municipios Salcedo, Tenares y Villa Tapia. Cincuenta y cinco años
después, sus habitantes consintieron en cambiar el nombre de la
provincia -jamás del municipio- y mediante la Ley 389-07 quedó
establecido que la provincia se llamara Hermanas Mirabal. Y los
salcedenses siguieron siendo salcedenses.
Lo que ocurrió con Salcedo para mutarse a provincia Hermanas
Mirabal es lo que conviene que suceda con las dieciocho
provincias nombradas del mismo modo que su municipio capital.
Estas son: Montecristi, Dajabón, Puerto Plata, Santiago, La Vega,
Samaná, Pedernales, San Juan, Azua, Barahona, Monte Plata, San
Pedro de Macorís, La Romana, Hato Mayor, El Seibo, San José de
Ocoa, San Cristóbal y Santo Domingo.
Es cuestión de actuar con buen sentido y legislar con buen juicio.