Opinión

La gran propiedad terrateniente: un obstáculo para el desarrollo nacional.

La gran propiedad terrateniente: un obstáculo para el desarrollo
nacional.

La autocracia como régimen político o sistema de gobierno, tiene como
base social el predominio del poder de los terratenientes; sin destruir la
gran propiedad terrateniente no es posible plantear la democratización
del país. La lucha contra la gran propiedad terrateniente es la principal
piedra de toque de la revolución democrática.
Es erróneo que los campesinos, al plantear la lucha por la tierra, lo hagan
para captar exclusivamente las propiedades estatales. Sin embargo,
entendemos que es correcta la táctica de la lucha legal por la aplicación de
la ley de cuota-aparte y que los campesinos reclamen los terrenos
estatales usufructuados por terratenientes. Pero eso no resuelve el
problema de la tierra; la lucha debe estar planteada a lograr la
confiscación de toda la propiedad terrateniente como lo contempla la
Constitución de la República a fin de obtener toda la tierra y la libertad.
Los partidos liberales (PRM, PLD y FP) nunca han luchado
consecuentemente contra la autocracia. Cada vez que han llegado al
gobierno han pactado con la clase dominante y preservado la forma de
gobierno y su estructura de dominación. De ahí su imposibilidad de hacer
cumplir la ley y declarar de utilidad pública las extensas fincas que se
hallan ociosas.
En el producto interno bruto (PBI), la gran propiedad terrateniente, que
controla más del 55% de las mejores tierras, apenas participa en el 9%,
mientras que la gran, mediana y pequeña producción capitalista, unas 186
mil unidades productivas, aportan el 90%.
La destrucción, o si se quiere la aniquilación acelerada, de la gran
propiedad terrateniente es una necesidad tan vital para la nación como
cortar una pierna gangrenada. Y como necesitamos ampliar el mercado
interno para la industria, planteamos que una parte se distribuya entre los
campesinos sin tierra y en la ampliación de la pequeña, y el restante se
venda a la burguesía agraria para incorporar un auténtico proyecto
productivo.
A lo que debemos aspirar todos es a que se genere una gran actividad en
la producción agrícola que sirva como acumulación originaria de capital

nacional y que ponga dinero en manos de los campesinos lo cual haría
crecer el mercado interno sobre demanda de bienes de consumo: vestido,
alimento, transporte, electrodomésticos etc.; de bienes para la
producción: apero de labranza, agroquímico, alimentos balanceados para
animales, alambres, etc. que genere la necesidad del mercado industrial.
Que ganemos los mercados del área, incluyendo el norteamericano y el
europeo a través de nuestros excedentes agropecuarios; de manera que
se estarían sembrando las bases para que la agricultura financie el
desarrollo industrial del país.
No estamos proponiendo algo inalcanzable. Todo es posible realizar
dentro del marco de un proceso de democratización del régimen político y
social, para liquidar el régimen autocrático y derrotar la política neoliberal
que condena a vivir en la miseria a millones de dominicanos; que nos
despoja de nuestro patrimonio nacional.