Opinión

Cuando se tiene algo que decir por Rafael Peralta Romero

Voces y ecos

RAFAEL PERALTA ROMERO
rafaelperaltar@gmail.com

Especial para Quisqueyaseralibre.com

Tener algo que decir es muy diferente a tener que decir
algo. El ceremonial de una boda, por ejemplo, incluye la
exhortación a quien tenga algo que decir que pueda objetar
esa unión a que lo diga. En esa celebración, a nadie se le
impone “tener que decir algo”. Las palabra son las mismas,
pero el orden de colocación determina el sentido de la
frase.
Los políticos que usan los medios de comunicación para
hacer proselitismo quizá no guarden interés en apreciar – y
menos en demostrar- la diferencia entre estas dos
expresiones. Con frecuencia hablan porque tienen, como
deber, que decir algo, dado que es una línea partidaria
acordada en reuniones semanales. Hay que decir algo que
desmejore el prestigio del Gobierno.
A propósito de la remoción del general Juan Manuel
Méndez del COE (Centro de Operaciones de Emergencias)
a INTRANT (Instituto de Tránsito y Transporte Terrestre),
unos dirigentes de la oposición cumplieron aquello de
“tener que decir algo”. No es que tuvieran algo que decir.
Por expresar algo dijeron que el nombramiento de Méndez
es irregular. Es la muestra del decir algo por decir algo.

El Reglamento número 177-18, orgánico del INTRANT,
señala las atribuciones del director ejecutivo, pero no indica

los requisitos para desempeñar esa función. Quienes
tenían que decir algo, por asignación partidaria, incurrieron
en bocaflojismo. Un trastorno menos dañino que la práctica
de pronosticar tragedias políticas o catástrofes naturales,
pero pernicioso al fin.
La sustitución del director de la Policía Nacional ha servido
también para comprobar que algunos políticos opinan
porque un mandato partidario le indica “tenemos que decir
algo”. Se oyeron expresiones tan creativas como la del
licenciado Francisco Domínguez Brito, dirigente del PLD.
De esa brillante cabeza brotó la idea que motivó el
siguiente titular: “Mafia pudo ser principal causa de
cancelación director de la Policía, según Domínguez Brito”.
El secretario general del PLD morado, Johnny Pujols, fue
más preciso en el cumplimiento de su asignación, y hubo
de decir que el general Modesto Cruz y Cruz fue destituido
porque “Hay muchos rumores al respecto del trabajo del
exjefe de la Policía y de supuestas mafias que él había
estado desmontando”. Habla basado en rumores con la
pretensión de ensuciar a quien quitó a Cruz de la jefatura
policial.
Tener algo que decir se corresponde con el uso oportuno
de la palabra. Así surge la palabra que edifica, que enseña,
que alienta o que alegra. Hablar al amparo de tener que
decir algo conduce al yerro y al desacierto. No es de
hombre prudente proclamar como verdad lo primero que
asome a la boca. Algún día los políticos dominicanos
reservarán su turno al micrófono para cuando tengan algo
que decir. Algo que merezca oírse.