Revolución Obrera

A nuestro correo llega esta carta abierta al movimiento estudiantil. Una carta-crítica de los métodos de dirección y trabajo que se llevan a cabo en las universidades. Sin embargo, vale la pena aclarar que llevar a cabo los correctos métodos de dirección y trabajo es un deber del elemento consciente, no solo su aplicación, sino el difundirlos y hacerlos carne de los dirigentes que se forman en el movimiento obrero, campesino, estudiantil y popular. Así mismo, debemos reconocer que el movimiento estudiantil refleja la crisis en que se encuentra el movimiento comunista en general, crisis de la que debemos recuperarnos, empezando, como dice el camarada Orage, por ser críticos y autocríticos, lo que significa no solo reconocer los errores, sino apuntar a su solución. Los dejamos con esta crítica para su lectura, estudio y discusión y esperamos encontrar en nuestros lectores, a esos dirigentes que harán parte de la restauración del Partido Comunista de Colombia, que realmente represente los intereses del proletariado, pues esa es nuestra principal debilidad.
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Carta abierta al movimiento estudiantil antioqueño y nacional
Compañeros, les saludo. En esta carta abierta encontrarán un breve análisis de las condiciones actuales del movimiento estudiantil desde una perspectiva marxista-leninista-maoísta, ciencia de la liberación. Esto a fin de combatir el estado lamentable del movimiento en este momento crítico, en este cruce de caminos, en el que tanto la inacción como el camino errado que estamos siguiendo significarán la ruina, del movimiento, de nosotros sus integrantes, y del espacio que tenemos como corazón: La universidad.
Ahora que hemos presenciado en nuestras carnes la derrota de la socialdemocracia, y sabemos que el fascismo y la reacción avanzan, es el mejor momento para reconstituir el movimiento estudiantil, de revivir la pasión y el radicalismo de antaño, a menos que queramos que nuestra mismísima consciencia, hecha a través de la educación, sea convertida en negocio; nuestro derecho en deber, y nuestros sueños en hipotéticos. Pero ¿cómo reorganizarnos?; ¿cómo revivir el movimiento en medio del indeferentismo como hecho político? Mediante la lucha, y la transformación recuperativa de, en tanto se transforman, los espacios tradicionales que el movimiento estudiantil ha habitado. Por supuesto, esto requerirá deshacernos de la infantil noción de que la universidad, y las fuerzas que en su superficie o profundidad se mueven, son independientes, ajenas de algún modo a las relaciones de producción de nuestro país —que son las verdaderas causas de muchos de los problemas que afrontamos—.
¿Por qué este llamado, justo ahora, si el movimiento estudiantil lleva en ruinas al menos desde el 2020?, generalmente por el triunfo del colaboracionista Espriella; específicamente a razón del documento que han expuesto sus grotescos lacayos del imperialismo que se hacen llamar Defensores de la Patria, intitulado La educación que construye la patria milagro: Propuesta de transformación del sistema educativo colombiano. En este documento se expone el plan para con el sistema de educación burgués que ahora nos gobierna, sistema de educación burgués que a pesar de sí mismo aún suple, de forma parcial, las necesidades y aspiraciones del pueblo; el plan de los Vendedores de la Patria, con su típica incoherencia, consiste en hablar platitudes de mérito y libertad, con su oscura intención revelada al final, cito: El decreto 1851 [de 2015 – Orage] permite evolucionar hacia un modelo de financiamiento centrado en el estudiante mediante ajustes regulatorios. Florituras para decir que ahora la educación será negocio, que el estudiante será cliente hasta de sus profesores.
Esta es una amenaza que veíamos venir, no es nada nuevo. Fundamentándose en dicho decreto (de 2015, nada más y nada menos), sin trastocar poco más que un par de organismos, podrán arrebatarnos la educación como hoy la conocemos… Si nos dejamos. La única manera de salir de esto es mediante la reconstitución del otrora formidable movimiento estudiantil, de su organización como fuerza política independiente capaz de hacer retroceder las garras del fascismo de la educación pública y, en un futuro, transformar la sociedad misma al integrarse en el pleno seno del movimiento revolucionario, como hicieron los guardias rojos, otrora.
Antes de comenzar, una leve notación sobre esta carta: Las conclusiones aquí expuestas son fruto de aplicar el método maoísta de la línea de masas a las condiciones propias del movimiento estudiantil en la Universidad de Antioquia; sin embargo, y considerando las luchas en las demás universidades públicas del país, las conclusiones aquí presentes deberían poseer un grado observable de universalidad.
Nuestras condiciones actuales
La oleada de la derecha no es ni inexplicable ni inesperada. Nuestra sociedad está en crisis, el capitalismo, que ha consumido su tejido, está en declive, incapaz de soportar las crisis que este mismo se inflige, crisis a forma de la caída de la tasa de ganancia de la burguesía, como tendencia —por ejemplo, miremos cómo los alimentos se han encarecido a raíz de las guerras entre imperialistas en Ucrania e Irán, lo que ha forzado a la burguesía a ganancias cada vez más apretadas—, lo que nos lleva, pasito a pasito, hasta la dictadura abierta más terrorista, de los elementos más repugnantes, reaccionarios y chauvinistas del capital (esto parafraseando a Dutt, en su obra Fascism and Social Revolution). Este hecho nos respira en la nuca, inexorable, desde 2017, cuando el triunfo del repugnante, reaccionario y chauvinista Trump (que al menos es más honesto que los demócratas) dio un nuevo impulso a la derecha global, que ahora predomina sobre el liberalismo tibio, seudo-progresista de las dos décadas pasadas. ¿Qué es la actual presidencia de De la Espriella sino una aproximación incómoda, para los liberales y los progresistas, hacia la dictadura abierta del terror reaccionario?; ¿y de dónde viene? De la degeneración del capitalismo a partir de la crisis del 2008, acrecentada sobre la crisis económica que trajo la pandemia, choque del que aún no se recupera la sociedad burguesa.
A pesar de que nuestros problemas preceden la pandemia de Covid19, este es el punto que tomo como partida para explorar el estado actual del movimiento estudiantil. Varios de los estudiantes y demás personajes que habitan la universidad, y la han habitado antes y después de la degeneración del movimiento, hablan de este como el punto de quiebre; sus razones son claras: durante la pandemia, el encierro y la virtualidad supusieron un cercenamiento importante de la cultura combativa propia del movimiento estudiantil y los estudiantes más veteranos, los activistas más curtidos, los guardias de la lucha, se graduaron, fallando en transmitir sus conocimientos y prácticas a la siguiente generación. Aparte de la pérdida de muchos de los veteranos, un hecho a tener en cuenta, que en este caso se nos escapa de las manos, es la composición de clase de la Universidad de Antioquia —y de las Universidades en general—, estas cada vez cobijan menos al hijo del obrero, a la hija del campesino, y se llenan en su lugar con los hijos de la burguesía, pequeña o, cuando el descaro abunda cual lluvia rola, de la alta burguesía, ¡hasta con matrícula cero! Esto no significa, bajo ningún pretexto, que debamos rendir la lucha, sería una gravísima traición a las clases populares que aún habitan la universidad, y a los que habrán necesariamente de venir detrás de nosotros.
A pesar de su estado, el movimiento estudiantil ha demostrado que aún puede llevar a cabo cambios, si se organiza y se prepara para la lucha. El más reciente ejemplo de este hecho está encarnado en el paro por violencias basadas en género, que vivimos en el 2024. Este paro logró la expulsión de varios acosadores y demás reaccionarios que pretenden gobernar a las mujeres y las disidencias sexocorpogenéricas mediante la misoginia y el desprecio. A pesar de la importante labor que este paro llevó a cabo, también delató uno de los mayores problemas del movimiento estudiantil, propiamente dicho, la falta de un grupo nuclear, de una vanguardia, que sea capaz de canalizar los estallidos espontáneos porque el movimiento puede ser excitado, por supuesto, y el elemento espontáneo nos permite una mayor oportunidad de acción, sin embargo, quedarnos en la espontaneidad es renunciar a la consciencia, y dejar las luchas a medias. Sin teoría revolucionaria no puede haber práctica revolucionaria, nos decía Lenin, ¡y sin consciencia no puede haber siquiera teoría! Los períodos de paz son hasta más importantes, que no decisivos, frente a los crísicos. Es en ese trabajo mundano y prosaico que construimos el movimiento capaz de combatir y transformar la crisis en cambio. Hemos estado fallando en este trabajo, y los frutos de este fracaso están en todos lados, en nuestros ojos al ver las asambleas vacías, en nuestros oídos al escuchar en los pasillos murmullos que nos condenan la lucha, en nuestras manos tensas e impotentes contra el poder de los burócratas. Mao explicó excelentemente la evanescencia de los movimientos de masas sin liderazgo, y la futilidad de los líderes sin movimientos de masas:
Por activo que se muestre el grupo dirigente, su actividad no pasará de ser el infructuoso esfuerzo de un puñado de personas, si no se la liga con la actividad de las amplias masas. No obstante, la
actividad de las amplias masas, sin un fuerte grupo dirigente que la organice
en forma apropiada, no puede mantenerse por mucho tiempo, ni desarrollarse en una dirección correcta, ni elevarse a un alto nivel. (Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección, 1943, p. 3).
Así pues, ¿qué hacer? Puntualizaré mi crítica a continuación, de acuerdo con la crítica que he recibido de las masas estudiantiles respecto al estado del movimiento estudiantil.
1. Espacios de discusión y espacios de acción: Una de las mayores quejas que presentaban aquellos con quienes hablé era la dificultad de seguir las asambleas, en tanto que el momento de los Informes acababa extendiéndose por horas y horas… Esto ocasiona bajas[1] a la hora de votar y decidir qué debe hacerse frente a las problemáticas discutidas. Compañeros, el espacio de informes es para informarse del estado actual de las cosas, no para desarrollar discusiones extensas sobre dichas cosas. Buscando subsanar esta problemática, la Asamblea debería contar con canales organizados al que puedan enviársele posibles informes, ojalá breves mientras la necesidad permita, que entonces serán abordados en un espacio de solo información. Si los canales cuentan con la necesaria apertura democrática, se permite la participación de las masas sin la necesidad de alargar el espacio de informes. Las discusiones pueden ser colocadas estratégicamente como su propio punto en la agenda.
2. Sin propaganda y sin agitación: «Agitaos, porque necesitamos de todo vuestro entusiasmo. Organizaos, porque necesitamos de toda vuestra fuerza. Estudiad, porque necesitamos de toda vuestra inteligencia» reza el mural de Gramsci en las escaleras entre el primer y segundo piso del bloque 12, FCF. Nos sabemos la cita del mural, pero la desconocemos. Compañeros, ¿cómo es posible que los anuncios de las asambleas sean la excepción y no la norma en las paredes del Alma Máter? No estamos agitando, no estamos organizando, y de milagro estamos estudiando. Hemos puesto la lucha digital por encima de la lucha física, prefiriendo canales de distribución digital para los documentos asamblearios, desde avisos hasta relatorías —siendo estas segundas no siempre fáciles de obtener—. Los invito a que codo con codo empapelemos cuando toque empapelar, a que distribuyamos la literatura del movimiento a las oficinas estudiantiles, a que la peguemos en las puertas de los salones y demás espacios públicos para que todos, hasta los indiferentes más irremediables, se enteren de lo que hacemos.
3. Encierro: Los mismos espacios – Compañeros, para la mayoría (y aquí me incluyo) el movimiento estudiantil solo se vuelve relevante en el momento de la Asamblea, no posee apenas actividades que permitan la formación de la consciencia política por fuera de las mismas. Impulsemos charlas, conversatorios, escribamos, integrémonos y hagamos presencia en los eventos que otros organicen, liguemos el movimiento estudiantil al movimiento obrero y popular, solo así seremos reconocidos como la fuerza que podemos ser. Este es un proceso que se encuentra en estado embrionario, como nos enseña la actividad de contraposesión del pasado jueves, pero debe continuarse, persistir a través del tiempo, para que pueda hacer una diferencia real. Además, en esta cuestión resuena la falta de propaganda y agitación efectivas —aquellas que hacen uso tanto de medios digitales como físicos y buscan ser omnipresentes—, desembocando, también, en la necesidad de hacer trabajo con los estudiantes recién ingresados. El movimiento estudiantil necesita representantes dentro de los espacios de integración de todas las carreras (incluso aquellas que han sido abiertamente capturadas por la reacción, como casi todas las ingenierías), que avanzan su línea política y siembran las semillas de la lucha en los recién llegados; sin estos elementos, los estudiantes seguirán cayendo en el indeferentismo político propio de su consciencia pequeño-burguesa.
4. Sobre el liderazgo: La necesidad de vanguardia contra los métodos anarquistas – Creo que todo el que esté leyendo hasta este punto sabrá que los espacios asamblearios suelen estar vacíos y que, a menudo, estos están dominados por grupúsculos recurrentes y particulares que, sin duda, cuentan con las mejores intenciones para con el movimiento; su praxis, sin embargo, se encuentra limitada por su misma condición de grupúsculo, al operar más como un Estado mayor del movimiento estudiantil, dirigiendo sin ligazón con las masas estudiantiles; esto debe ser transformado, las puertas del movimiento abiertas para las masas. Me permito citar a Mao:
«La experiencia de la campaña de rectificación en 1942 demuestra también que en cada entidad es indispensable para el éxito de la campaña que se forme en el curso de ésta un grupo dirigente compuesto de un pequeño número de activistas reunidos en torno al responsable principal de la entidad en cuestión, y que este grupo forje una estrecha ligazón con las amplias masas participantes en la campaña». (Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección, 1943, p. 3).
En esta nueva «campaña de rectificación» del movimiento estudiantil contaremos con tres sectores de masas: los avanzados (que formarán el núcleo dirigente y su base de apoyo), los intermedios (que formarán la masa del movimiento junto con la siguiente categoría), y los atrasados (aquellos capturados por la reacción, aquellos que salen a declarar contra-asamblea o que traicionan los paros por motivos egoístas). Nuestra labor es, pues, organizar a los estudiantes activos, activar a los intermedios y elevar a los atrasados lo máximo posible. Esto se hace mediante la organización de los activos en un solo cuerpo, unitario, centralizado y permanente, cuerpo de estrecha ligazón con las masas, la educación constante de los elementos intermedios y el trabajo intenso con los elementos atrasados. Los llamo a que conformemos dicho cuerpo, un Comité Central Estudiantil para toda la universidad.
5. Sobre la cuestión del Saloneo: Una necesidad táctica y estratégica
Llevo tres años en la universidad, y he sido saloneado apenas dos veces, a pesar de haber estado en un gran número de asambleas (y días de asamblea). Debemos dejar atrás el tímido respeto por los indiferentes, ¿es que acaso su silencio vale tanto como las voces que luchan? El derecho a callar que hoy respetamos es el derecho a morir, a matar el mundo mismo, si alguien no desea participar de la Asamblea, no lo obligaremos, pero tampoco permitiremos que pase el día como si nada, la autoridad asamblearia se hace respetar, por la razón o por la fuerza, y aquí mi siguiente punto. ¿Cómo es posible que permitamos que se desarrollen clases en horario asambleario, sin interrumpirlas de la forma más contundente (que no digo violenta) posible? A este fin, propongo una red de información y un grupo obediente a la Asamblea y al Comité, capaz de responder a cualquier reporte de actividad ajena a la Asamblea, en cualquier esquina de la Universidad. Este grupo será de puertas abiertas y cualquiera podrá participar, sea para formar una unidad para salonear o para hacer llegar informes sobre los que dichas unidades habrán de actuar. Estas unidades entonces llevarán a cabo el saloneo dentro de unos principios programáticos, asegurando, dentro de lo posible, un saloneo íntegro, que no volverá a las masas estudiantiles contra nosotros, sino que, por el contrario, será capaz de hacerlas ver la necesidad de nuestra lucha, nos ganará su apoyo y solidaridad.
Finalmente, aprovechemos la crisis que viene, que se une con la que ya está, para elevar la consciencia del movimiento y, así, reconstruirlo; no permitamos que los estallidos sociales, esos momentos revolucionarios, nos tomen desprevenidos. Sin fuerzas, sin movimiento y sin ligazón con las masas, estudiantiles, y del vasto movimiento popular.
Esta crítica, que siempre ha de ser auto-crítica, no viene desde una torre de marfil. Si alguien desea retarme, invitarme a que me ensucie las manos, o incluso insultarme, puede hacerlo a este correo: c.Orage1917@proton.me. Será para mí un honor leerlos.
¡Atreverse a luchar y a conquistar la victoria!; ¡los monstruos de toda especie serán liquidados!
Camarada Orage
[1]. Podría hacerse una desacertada caracterización de aquellos que abandonan las asambleas como tibios o poco serios, sin embargo, es tarea del movimiento atraer a la mayor cantidad de gente posible, más en este momento donde incluso de aquellos que nunca se han preocupado por luchar salen proclamas de Debemos organizarnos.

