
Fuentes: Editorial de Mundo Obrero
21 de septiembre — La semana pasada, los medios de comunicación corporativos publicaron artículos en los que se explicaba que el gobiero había subestimado las pérdidas humanas y materiales de EE.UU. derivadas de lo que denomina «operación Furia Épica», su guerra de agresión contra Irán.
La administración MAGA mantuvo en secreto durante meses la magnitud de los daños causados por los ataques de represalia de Irán.
Además de sacar a la luz que la administración subestimó las cifras en estos casos concretos, estos informes revelan que los ataques con misiles y drones iraníes han causado daños generalizados en al menos 15 bases militares estadounidenses y en el equipamiento estacionado en Asia Occidental, junto con un agotamiento significativo de las costosas armas antimisiles y anti drones de EE. UU.
El Washington Post informó el 18 de septiembre de que el Pentágono había redefinido la forma de informar sobre las bajas de las tropas con el fin de reducir el número de fallecidos. Las cifras reales no eran de las que suelen acaparar los titulares: el Pentágono informó de 18 muertos en combate. Posteriormente, otros cinco soldados fallecieron tras el primer alto el fuego en marzo, y estas bajas se registraron en la categoría de «Operaciones en el extranjero». Las revelaciones procedían de seis funcionarios estadounidenses anónimos.
El intento de la Casa Blanca de ocultar estas muertes pone de manifiesto hasta qué punto el n.º 47 y su banda de ladrones temen la reacción de la población estadounidense, de la cual ya un 62 % se opone a la guerra, mientras que solo un 28 % apoya la decisión de atacar a Irán. El mismo artículo señala que «más de 820 militares estadounidenses han resultado heridos en combate desde que comenzó el conflicto con Irán, según la base de datos pública de víctimas. Muchos han sufrido lesiones cerebrales traumáticas como consecuencia de los contraataques iraníes contra bases estadounidenses en todo Oriente Medio». (Washington Post, 18 de septiembre)
Dar a conocer esa cifra de heridos, incluidas las lesiones graves, puede influir en la opinión pública y provocar una reacción dentro del propio ejército.
El otro dato bélico que el régimen de MAGA intentó ocultar —y al que, durante mucho tiempo, se sumaron los medios de comunicación corporativos— fue aún más dramático en lo que respecta a la posición militar, antes dominante, del imperialismo estadounidense en Asia Occidental.
Después de que la agresión estadounidense-israelí acabara con la vida de líderes gubernamentales y religiosos, junto con más de 150 alumnos de una escuela de la ciudad de Minab el 28 de febrero, la Guardia Revolucionaria Iraní fue capaz de lanzar un contraataque rápido y contundente. Las bases estadounidenses en los emiratos petroleros de Kuwait, Baréin, Catar y los Emiratos Árabes Unidos, así como en Jordania y Arabia Saudí, fueron todas alcanzadas, y algunas sufrieron daños graves.
Las imágenes enviadas por militares en servicio activo en Arabia Saudí y Kuwait mostraban aeronaves destruidas, campamentos derrumbados, edificios destrozados y vehículos carbonizados tras los ataques aéreos iraníes a lo largo de la guerra, según informó CBS News.
«Se trata de daños importantes en nuestras bases que no se han comunicado al público estadounidense», declaró un miembro de las Fuerzas Armadas a la CBS. (New York Post, 17 de septiembre)
Las conclusiones que se desprenden de estos acontecimientos son: (1) la Casa Blanca y su séquito mentirán al pueblo sobre sus maniobras bélicas, y no hay motivo para creer nada de lo que digan sus representantes;
(2) otros sectores de la clase dominante, que actúan a través de una parte importante de los medios de comunicación corporativos, consideran que la Administración MAGA es incompetente para gestionar los asuntos del imperialismo estadounidense; y (3) dentro del propio ejército existe oposición a la forma en que el régimen está llevando a cabo la guerra contra Irán.
La cuestión para el movimiento antiimperialista es cómo reaccionar ante estos acontecimientos para aumentar la ya amplia mayoría de la población que se opone a la guerra y movilizar a la gente para que emprenda acciones que puedan detener nuevas agresiones de las FF.AA. de los EE.UU. —tanto en Asia Occidental como en cualquier otro lugar del mundo.
Fuente: https://www.workers.org/2026/10/95155/
